Influencias extranjeras

En una época de intensa intercomunicación, no puede extrañar que llegasen de fuera influencias de todo carácter, en arte y literatura, en la ciencia y la técnica, en todo. 


Influencias foráneas y modas importadas.

Hay así un crecimiento, un desarrollo de fuera adentro, con mayor o menor ,grado de arraigo y de asimilación, de mera imitación o de coincidencia. Cuando esa influencia se reduce al campo de acción de las minorías literarias o artísticas, filosóficas o ideológicas, el tiempo madura y tamiza lo que se incorpora y lo que se rechaza y la intercomunicación es así un factor benéfico y creativo.

También en el terreno político, de la técnica de gobierno, de las innovaciones institucionales se produce el fenómeno del contagio, de la novedad, aunque las consecuencias son más amplias, pues tienden a implantar en el país modalidades y experiencias ajenas, progresivas o regresivas, liberales o antiliberales. Cuando surgió en Francia con Charles Maurras y Daudet aquel revisionismo histórico que hacía la apología del monarquismo, no faltó el eco de esa prédica en algunos jóvenes intelectuales del país; el éxito de Mussolini en Italia alentó a la imitación en minorías que percibían la crisis del Estado liberal y de la economía liberal y que vieron una salida en la conspiración que encabezaba el general Uriburu, que se redujo en sus consecuencias a una restauración de las fuerzas conservadoras vencidas en los comicios por el radicalismo de—Yrigoyen.

La influencia del fascismo italiano fue reforzada por el advenimiento de Adolfo Hitler en Alemania, especialmente al asumir la representación diplomática von Thermann, que supo movilizar y financiar núcleos predispuestos a una solución totalitaria de la crisis; se añadió luego la admiración por el caudillo de la guerra civil española, Francisco Franco, que puso fin a la República española con el apoyo de Italia y Alemania y la política de no intervención de las llamadas democracias occidentales.

Y todo el ataque contra el Estado liberal en descomposición fue alentado por la iniciación de la segunda guerra mundial y por los triunfos iniciales de las tropas hitlerianas, cuya victoria se daba por descontada en los sectores afines, núcleos militares formados en Alemania, jóvenes nacionalistas deseosos de un cambio político y económico por obra de un Estado fuerte.

La despedida, caricatura de Valdivia. En Caras y Caretas.

La despedida, caricatura de Valdivia. En Caras y Caretas.

Si la revolución bolchevique en Rusia había logrado la adhesión de algunos intelectuales y de núcleos populares importantes que dieron vida al partido comunista y hallaron acceso en las filas del movimiento obrero, la era del fascismo europeo, en Italia, Alemania, España, tuvo mayor repercusión aún, pero en sectores desligados y des-encontrados con las masas populares, con el país en su inmensa mayoría.

Un caso típico fue el de la guerra civil española. Alfredo Galletti comprueba que nunca un acontecimiento mundial había levantado tan en vilo a la opinión.

"Los sectores que acompañaron al pueblo español en su gesta constituyeron la inmensa mayoría del país. Hubo, por entonces, un auténtico reencuentro con nuestras mejores tradiciones. Porque el pueblo argentino comprendió en seguida que la causa del pueblo español era, en ciertos respectos, su propia causa".

Los gobiernos que se sucedieron en el curso de aquel drama de España, desde Justo a Ortiz, se mantuvieron en la misma línea de hostilidad a la república, en oposición al pueblo entero. Leemos en Alfredo Galletti:

"La posición del pueblo argentino con referencia a la guerra civil española fue clara, inequívoca. Las fuerzas democráticas y progresistas se pusieron a la cabeza de la lucha en ayuda del pueblo español. El movimiento estudiantil, de indudables raíces democráticas, luchó fervorosamente al lado de amplios sectores populares a favor de la República española. Proliferaron los comités de ayuda a España, que se agruparon a través de una Federación de organizaciones de ayuda. El periódico Nueva España llegó a una tirada de 60.000 ejemplares y la Argentina ocupó el segundo lugar en el mundo en punto a la ayuda del pueblo español en su heroica gesta. Los partidos democráticos y populares estuvieron con la República española; también la inmensa mayoría de los gremios obreros y las organizaciones estudiantiles. Esta inequívoca posición contrastaba con la cautelosa y equívoca posición del gobierno argentino. Es cierto que en caso de haber existido por entonces un gobierno de raíces populares y democráticas, la Argentina habría podido sostener con orgullo una posición semejante a la adoptada por México en la eventualidad"...

El ministro de relaciones exteriores se apresuró a reconocer al general Franco al día siguiente de darse por terminada la guerra, el 27 de febrero de 1939.

acto nazi en el luna park

El 10 de abril de 1938, con motivo de festejar la anexión de Austria a la Alemania nazi, una multitud se reunió en el tradicional estadio Luna Park de Buenos Aires. El estadio se engalano de esvásticas, cánticos a Hitler, "souvenirs". Pese a las protestas y a la oposición de movimientos estudiantiles que fueron reprimidos por la policía con el saldo de dos muertos, este fue el acto nazi más grande fuera de Alemania del que se tenga registro