Antecedentes

Cuando Marcelo Torcuato de Alvear se hizo cargo de la presidencia de la Nación el 12 de octubre de 1922 tenía 54 años, pero podía mirar a un pasado de militancia política de más de tres décadas.

Marcelo Torcuato de Alvear había estado ligado por afinidad de ideas y por amistad con Hipólito Yrigoyen desde poco antes de la revolución del 90; pero tenía su propia personalidad, sus gustos y un carácter en muchos aspectos opuesto; el uno introvertido hasta la austeridad y el recogimiento extremos; el otro comunicativo, jovial, con una visión tal vez más amplia de los problemas y un contenido mental más variado, con múltiples inquietudes además de las de naturaleza cívica; el uno de humilde origen, el otro mecido en cuna de oro.

Nació Alvear el 4 de octubre de 1868, descendiente de una familia patricia de origen vasco, pero radicada en Andalucía en el siglo XVIII. Uno de sus antepasados fue Diego de Alvear y Ponce de León, que actuó en la comisión de demarcadores de límites entre el Río de la Plata y el Brasil desde 1770; un hijo suyo, nacido en Buenos Aires, fue Carlos de Alvear, director supremo de las Provincias Unidas en un período de honda crisis interna, comandante de las tropas nacionales en la guerra contra el imperio del Brasil, representante argentino en Washington durante la época de Rosas. El padre de Marcelo Torcuato fue el primer intendente de Buenos Aires (1882-1886), Torcuato de Alvear; por la línea materna era nieto de Angel Pacheco.

Tuvo vocación por el quehacer político desde su adolescencia y fue uno de los primeros adeptos de la renovación del sistema político en la línea proyectada por Leandro N. Alem y se unió en amistad con Hipólito Yrigoyen, al que acompañó luego con su simpatía. Ingresó en la facultad de derecho en 1886 y se graduó de abogado en 1891 con una tesis titulada De los albaceas. En 1889 figura entre los organizadores del mitin del Jardín Florida, del que surgió la Unión cívica de la juventud, a la que se adhirió integrando la primera comisión directiva. Participó en la revolución del Parque en 1890 y fue uno de los firmantes del manifiesto del 2 de junio de 1891 que funda la Unión cívica radical. Estuvo encarcelado en 1892 en la corbeta "La Argentina" junto con A!em, Oscar Liliedal, Víctor M. Molina, Martín Torino y muchos otros.

diego de Alvear y ponce de León

Diego Estanislao de Alvear y Ponce de León fue un importante militar y político español perteneciente a la saga hispano-argentina de los Alvear.

Era natural de la ciudad española de Montilla y pertenecía a una familia acomodada, su abuelo Diego de Alvear y Escalera, fue el fundador en 1729, de las bodegas “Alvear” de Montilla, por los Ponce de León, descendía de Rodrigo Ponce de León noble de origen español que trajera descendencia a América también, además de Marcelo Torcuato de Alvear, a la descendencia del marqués Ramón García de León y Pizarro. Su hija Sabina de Alvear y Ward, además de escribir la historia de su padre, fue decisiva en la comercialización de los vinos de la bodega en Europa.1​ Su hijo Carlos María de Alvear, establecido en Argentina, dio lugar a una saga de políticos de este país en los que sobresalen su nieto Torcuato de Alvear y su bisnieto Marcelo Torcuato de Alvear, presidente de la República Argentina entre 1922 y 1928.

Formó parte del comité organizador de la revolución radical de 1893 y se hizo cargo de la base de concentración de revolucionarios en Temperley, interrumpiendo así las comunicaciones ferroviarias con La Plata. Triunfante el movimiento en la provincia de Buenos Aires y habiendo renunciado el gobernador de la misma, Julio A. Costa, incapaz de sostenerse con las fuerzas de que disponía, se constituyó un gobierno provisional encabezado por Juan Carlos Belgrano y fue designado Alvear ministro de obras públicas del gabinete.

Hombre de fortuna, viajó mucho por Europa y en 1906 contrajo matrimonio en Lisboa con la artista lírica Regina Paccini; pero su alejamiento no le impidió seguir con atención los acontecimientos del país y mantener su interés por los afanes del radicalismo en favor de la pureza del sufragio y el voto libre.

Con la ley Sáenz Peña de 1912, que estableció el voto secreto y obligatorio, los radicales hicieron abandono de la abstención electoral y Alvear fue electo diputado nacional por la capital. Poco después fue llevado a la presidencia del Jockey Club.

Al renovarse la Cámara de diputados, resultó electo diputado por la provincia de Buenos Aires; fue un parlamentario laborioso y presentó al Congreso un proyecto relativo a los empleados civiles del Estado, que tendía a fundar los ascensos en el escalafón jerárquico por concurso y antecedentes. Intervino en la interpelación al ministro de guerra por las maniobras militares de 1914.

Carlos María de Alvear

Carlos María de Alvear (1789-1852) fue el abuelo de MArcelo T de Alvear fue un militar que lucho en la epoca de la independencia argentina en la accion política ejerció el Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1815 fallecio en 1852 como el primer embajador en Estados Unidos.

 También elaboró un proyecto de modificaciones de la ley 4.707 sobre organización del ejército y participó en el debate sobre construcción de "casas baratas", sobre accidentes de trabajo y en la impugnación de los comicios realizados en 1916 en la provincia de Buenos Aires.

Al triunfar los radicales, en la elección presidencial de 1916, Yrigoyen lo nombró ministro eh París, cargo que desempeñó cinco años.

Integró la delegación argentina a la asamblea de Ginebra de la Liga de las Naciones que presidía el ministro de relaciones exteriores Honorio Pueyrredón. Por toda su formación, por su integración al ambiente artístico y cultural de París, fue partidario declarado de la causa de los aliados y no compartió la opinión del presidente Yrigoyen en puntos importantes, sobre todo en el retiro de la Liga de las Naciones sin la previa aceptación de los puntos señalados como condición para integrar el organismo internacional, que era expresión de los vencedores de la guerra. Yrigoyen pretendía que no hubiese distinciones entre beligerantes y neutrales y que la Liga quedase abierta a todas las naciones soberanas. Fue aquella una disidencia que no alejó a Alvear de Yrigoyen, ni personal ni políticamente. El intercambio de telegramas entre el presidente y los delegados no logró alterar las instrucciones impartidas. "Sólo una melancolía cruza mi espíritu, y es su disentimiento", decía Yrigoyen en un telegrama del 30 de diciembre de 1920 a Alvear.

Torcuato Antonio de Alvear

Torcuato Antonio de Alvear y Saenz de la Quintanilla nacido en Montevideo, Uruguay el 23 de Julio de 1822, bautizado allí el 24 de Julio de 1822 (Catedral Metropolitana de Montevideo). Hacendado de la Pcia. de Buenos Aires, Diputado Nacional, el 14 de Mayo de 1880. El Presidente Julio Roca lo nombra Primer Intendente Municipal de la Capital Federal 1880-1887. Falleceria el 7 de Diciembre de 1890. Junto a María Elvira Dolores Pacheco Reynoso seria padre de 8 hijos, entre ellos el futuro presidente Marcelo Máximo Torcuato de Alvear Pacheco

Esa discrepancia no impidió que al llegar el término de su período presidencial, Yrigoyen pensase en el amigo y compañero de tantos años para sucederle en el gobierno. Le fue fácil imponer su candidatura y el electorado hizo lo demás; por su decidido apego a Yrigoyen, votó a su candidato y aseguró el triunfo.

Alvear recibió 458.467 votos contra 370.000 de todos los otros candidatos reunidos, y 235 electores consagraron su triunfo contra 88 opositores. La Concentración nacional, conservadora, que habla proclamado la fórmula Norberto Piñero-Rafael Núñez, obtuvo tan sólo 200.000 votos. Concurrieron también el partido demócrata progresista, el partido socialista y una escisión del radicalismo denominada "principista", que solo logró contados votos en los distritos de su influencia.

Los gobiernos europeos vieron con satisfacción la elección del nuevo presidente argentino, ampliamente vinculado con los hombres representativos de la política occidental. Llegó a Buenos Aires el 14 de setiembre de 1922 y el 12 de octubre asumió el mando, que entregó a Yrigoyen el 12 de octubre de 1928. 

Dijo en aquella oportunidad: "No tengo la pretensión de haber acertado siempre ni más que otros, pero sí afirmo que jamás he falseado la íntima verdad que asomó a mi conciencia y. que a esa honrada verdad he sujetado mis determinaciones. . . Todas las veces que intervine en asuntos de justicia social, de conflictos de intereses entre el capital y el trabajo, obré con prudencia y atención, decidido especialmente a buscar soluciones que no fueran en desmedro de algún esfuerzo útil y por ello digno de estímulo; la condición esencial que impuse a todo debate fue el mantenimiento del orden a fin de evitar las ofuscaciones propias de la exaltación". . . 

Alvear, su esposa Regina Paccini, Vicente Blasco Ibáñez, Luis de Mendeville, E. B. Gandulfo y Rodríguez Ocampo, a bordo del

Alvear, su esposa Regina Paccini, Vicente Blasco Ibáñez, Luis de Mendeville, E. B. Gandulfo y Rodríguez Ocampo, a bordo del "Koening Friedrich", marzo de 1911. (Archivo General de la Nación.)


Se dio rienda suelta a la imaginación en los círculos políticos para explicar la actitud y los propósitos de Yrigoyen. Se sospechó que Alvear sería desalojado fácilmente y que la presidencia pasaría entonces a Elpidio González, cuya fidelidad a Yrigoyen era bien conocida. Habituado Alvear a la vida en Francia, como su esposa Regina Paccini, se esperaba que ante las primeras dificultades internas renunciaría y regresaría a París. Yrigoyen se reservaba resortes para imposibilitarle las funciones presidenciales y forzarle a dejar el mando, según se comentaba; y se dijo también que en la casa del ex ministro de hacienda, Domingo Salaberry, había instalado una especie de gobierno paralelo, que no tardó en ser desmontado por Alvear. 

Aunque no faltan testimonios para toda suerte de cábalas, la verdad es difícil de averiguar, pues no era Yrigoyen un hombre que se comprometiese en actitudes de dudosa ética política. Pero sí es verdad que se produjo un distanciamiento entre Alvear e Yrigoyen ya a partir de la formación del gabinete sin, previo acuerdo con él, jefe del partido, que habría querido propugnar candidatos para los altos cargos.

Raúl Molina, en su estudio de la presidencia de Alvear, en la Historia argentirui de la Academia de la historia, publica párrafos del diario de Angel Gallardo bastante conmovedores.

Hipólito Yrigoyen recibe a Marcelo T. de Alvear, el presidente electo, el 14 de septiembre de 1922.


Cumplido su mandato, regresó Alvear a Europa, a Francia sobre todo, y allí se hallaba cuando fue derrocado Yrigoyen por un movimiento cívico-militar el 6 de septiembre de 1930. Hizo declaraciones públicas severas acerca de la desviación personalista del radicalismo y sobre el carácter del tercer gobierno radical; regresó al país bajo el impulso de un deber, para poner su influencia personal al servicio de la reagrupación de las diversas fracciones del radicalismo, cuando comprendió que los hombres del 6 de septiembre se proponían gobernar sin la consagración del pueblo, el soberano, alterando para ello las estructuras democráticas por las que había combatido desde hacía más de cuarenta años.

Cuando se realizaron el 5 de abril de 1931 elecciones de prueba en la provincia de Buenos Aires y triunfaron los radicales, elecciones que fueron anuladas y provocaron una crisis de gabinete, Alvear redobló sus esfuerzos para producir el reencuentro de las fracciones radicales a fin de constituir una fuerza orgánica poderosa. Su posible candidatura presidencial, que fue vetada por el gobierno de facto, le causó no pocos contratiempos y dificultades y acabó siendo desterrado; se dirigió entonces a Europa, pero no por mucho tiempo, pues en julio de 1932 volvió a Buenos Aires y no faltaron pretextos para confinarlo en la Isla Martín García un tiempo. 

Marcelo T. de Alvear con el ministro ante la Santa Sede, Daniel García Mansilla y otras personas en ocasión de realizar una visita al Sumo Pontífice durante su viaje a Italia, 1922. (Archivo General de la Nación.)

Marcelo T. de Alvear con el ministro ante la Santa Sede, Daniel García Mansilla y otras personas en ocasión de realizar una visita al Sumo Pontífice durante su viaje a Italia, 1922. (Archivo General de la Nación.)

Entretanto murio Yrigoyen, en julio de 1933, y fue reconocido como jefe indiscutido del radicalismo. Gobernó en lo sucesivo el partido como había gobernado el país, respetuoso de su estatuto orgánico, de las autonomías de distrito, de la personalidad de los miembros del mismo, dando un ejemplo de ponderación y conciliación.

El 19 de septiembre de 1937, una multitud entusiasta reunida en el Luna Park, aclamó su nombre como candidato a la presidencia de la Nación. Tenía 69 años. Fue vencido en los comicios, que no fueron comicios libres, sino el resultado de presiones y fraudes oficiales; pero no desmayó por efecto de la frustración y continuo luchando por el imperio de la Constitución y por la democracia. Y más intensamente cuando la segunda guerra mundial amenazaba poner en peligro la libertad en el mundo. Murió en Don Torcuato el 23 de marzo de 1942.

El diario La Prensa rindió homenaje a la personalidad que acababa de desaparecer: "Extinguióse anoche la vida de un ciudadano que prestó al país servicios eminentes y que fue ejemplo de virtudes cívicas a través de medio siglo de pública actuación. . Alvear conoció, en suma, las satisfacciones, las preocupaciones y las amarguras que deparan el ejercicio de las funciones públicas y las actividades políticas; mostró, en su dedicación incansable, en un incesante abordar de los problemas fundamentales del país y en su prédica fervorosa de los principios democráticos, que tanto desde el llano como desde las posiciones más encumbradas es posible ser útil a la patria cuando se la ama entrañablemente y sólo se persigue su bien"...


Alvear presta juramento ante el Congreso, 12 de octubre de 1922. Foto del diario  La Nación.

Alvear presta juramento ante el Congreso, 12 de octubre de 1922. Foto del diario  La Nación.