Congreso continental de Panamá

El Congreso de Panamá fue una asamblea diplomática que tuvo lugar en 1826 en la ciudad de Panamá que fue convocada por el libertador venezolano Simón Bolívar con el objeto de buscar la unión o confederación de los estados de América, sobre la base de los anteriores virreinatos hispanoamericanos, en un proyecto de unificación continental, como lo había ideado el precursor de la independencia hispanoamericana, el prócer venezolano Francisco de Miranda. El congreso se llevó a cabo en el antiguo convento de San Francisco -hoy Palacio Bolívar- de la ciudad de Panamá. Al Congreso asistieron al congreso: la Gran Colombia, México, Perú y la República Federal de Centro América. Bolivia y Estados Unidos no llegaron a tiempo. Las Provincias Unidas del Río de la Plata y Chile no mostraron interés. Paraguay no fue invitado. El Imperio del Brasil tampoco mostró interés. Gran Bretaña envió un observador y los Países Bajos otro a título personal.

El Congreso


Alentado por las ideas y proyectos de Bernardo Monteagudo, proyectó Simón Bolívar reunir un congreso continental en Panamá o en otro lugar que podría elegirse, con Perú, Chile, Argentina y la Gran Colombia, de la que era presidente, y cursó las invitaciones consiguientes.
El ejecutivo provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, entonces a cargo del general Las Heras, se dirigió en un mensaje al Congreso para informarle de la invitación recibida, y expresaba:

"Las copias que acompañan ... instruirán a los señores representantes de la invitación hecha al Ejecutivo nacional por el Supremo Gobierno de la República del Perú, de acuerdo con la de Colombia a efecto de que se envíen por parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata dos ministros plenipotenciarios a la Asamblea de Panamá. Las comunicaciones del gobierno de Colombia indican algunos de los objetos de esta reunión y por el contexto de las del Perú, se deja entrever la idea de establecer cierta autoridad que comprenda a la Confederación de los Estados Americanos, que unifique su política exterior y arbitre en las diferencias que se susciten entre los confederados. Un plan semejante ya fue otra vez propuesto al gobierno de la provincia de Buenos Aires, encargado de las relaciones exteriores de la Nación. Las razones que movieron a rehusar el compromiso no se han debilitado con los sucesos posteriores".

La idea del Congreso continental no fue acogida muy entusiastamente, como se ve, por el general Las Heras, pero creía que no sería prudente presentarse en absoluta disidencia con las demás repúblicas y que en tal ocasión convenía persuadir del deseo que anima a las Provincias Unidas del Río de la Plata de estrechar relaciones de amistad con las demás del continente y de hacerlas cada vez más intensas y duraderas. Con el mensaje, el poder ejecutivo enviaba un proyecto de ley tendiente a crear una alianza con los pueblos hispanoamericanos contra España y cualquier otra potencia extranjera que amenazase su territorio.

El Congreso acordó autorizar al gobierno encargado del poder ejecutivo nacional para la inversión de las sumas necesarias que requieran los ministros plenipotenciarios que juzgue conveniente Mandar al Congreso de Panamá.

Pero la situación por la cual atravesaba el país, con la guerra contra el Imperio del Brasil en puertas, y en medio de una situación interna siempre crítica, hizo que se dejase en un plano secundario la cuestión planteada por Bolívar; no obstante fue designado representante el doctor José Miguel Díaz Vélez, que se encontraba entonces como diplomático en el Alto Perú, en vista de que el doctor Manuel José García no había aceptado el nombramiento por hallarse a cargo del ministerio de relaciones exteriores.
El Congreso se reunió el 22 de junio de 1826, con representantes de Perú, Colombia, México y Guatemala; Chile y la Argentina no concurrieron; los Estados Unidos llegaron tarde, pero en realidad, según documentos mencionados por Davis, Bolívar era adverso a la concurrencia de la potencia del Norte. 
Inglaterra tuvo allí un veedor y el Brasil no envió tampoco representación. El 15 de julio se firmó un tratado de amistad, liga y confederación perpetua en paz y en guerra entre las repúblicas concurrentes.
Por razones de seguridad, el Congreso se instaló en Tacubaya, cerca de México, pero fue languideciendo y acabó por disolverse sin haber logrado ningún resultado. Ocurría en el orden internacional lo que en el aspecto interior con las provincias y el problema de la unidad nacional.