Alejamiento y muerte de Moreno

El alejamiento de Moreno fue un triunfo del sector conservador en la Junta y en la vida civil, sector todavía muy poderoso. Pero la falta del piloto de la revolución no tardó en ser sentida. Sus amigos, los revolucionarios de la primera hora, los French, los Beruti, los Donado y otros, estrecharon filas.


La renuncia de Moreno

El alejamiento de Moreno hizo surgir el partido morenista, que no había funcionado como tal todavía, pero que iba a gravitar con su presencia en los acontecimientos futuros, todavía después de la conferencia del 18 de diciembre siguió Moreno figurando como secretario de la Junta y firmando sus documentos. No quiso en aquella hora grave dar la sensación externa de la desunión y se aprestó al sacrificio silencioso y al apartamiento sin ruido.

El 2 de diciembre se informó a las provincias en comunicación redactada por el deán Funes y con la firma de Moreno como secretario de la Junta, y se les dio cuenta de la incorporación de los diputados para tomar parte activa en el gobierno; el congreso fue aplazado.

La que se llamó Junta Grande significó un cambio político; en la circular del 22 de diciembre se habla de "nuestra amada metrópoli" y de la fidelidad y vasallaje a "nuestro desgraciado Fernando". Era una desautorización total de la tendencia morenista, que había esbozado la tesis de la falta de derecho de los reyes españoles para regir los destinos de América.

El decreto de honores al presidente de la Junta no fue revocado; en cambio se dejó sin efecto en sus partes esenciales el del 3 de diciembre sobre los empleos reservados a los hijos del país.

El asesinato de Moreno

Moreno empezó a sentirse mal y, como no había médico a bordo, los secretarios pidieron que se desviase el rumbo hacia Río de Janeiro o el Cabo de Buena Esperanza, para lograr alguna asistencia, a lo que se negó el  capitán . Y sin que lo supieran los secretarios, administró a Moreno un vomitivo, que le desencadenó "una terrible convulsión". Tres días después, al amanecer del 4 de marzo, el doctor Moreno estaba muerto. 

La misión de Moreno

Oficialmente, Moreno marchaba en misión encomendada por la Junta Grande, pero en la práctica era un exilio de Buenos Aires, donde sus enemigos se habían apoyado en Saavedra y donde había perdido gran parte de su influencia. Pidió Moreno que se le enviase a Londres para realizar gestiones con fines complementarios a los de los emisarios enviados anteriormente. La Junta también le ordenó que se presentara ante la corte portuguesa en Río de Janeiro, pero Moreno optó por prescindir de esta parte de la misión y viajó directamente en dirección a Inglaterra.

Salida de Buenos Aires y muerte de Mariano Moreno

Moreno  salió del país el 24 de enero de 1811 en compañía de su hermano Manuel y de José Tomás Guido, sin protestas, sin demostraciones de ninguna clase, con la esperanza de que algún día el pueblo enmendaría sus errores. 

Moreno falleció a la edad de 32 años en alta mar en la madrugada del 14 de marzo de 1811, a bordo de la fragata inglesa "Fame", en el viaje como diplomático hacia Gran Bretaña. Su cuerpo fue envuelto en una bandera inglesa y arrojado al mar (latitud 28° 27’ S), a unos kilómetros de la costa de Brasil y a 120 km al sur de la Fortaleza São José da Ponta Grossa, de la isla de Santa Catarina, tras unas salvas de fusilería.

Según el testimonio de su hermano Manuel Moreno y de Tomás Guido, sus secretarios y acompañantes en ese viaje, murió debido a una convulsión producida por una sobredosis de un medicamento administrado por el capitán del buque: cuando llegaron al camarote de Moreno, el capitán sostuvo que le había suministrado cuatro gramos de un vomitivo de uso habitual en aquella época, elaborado con antimonio y tartarato de potasa, 40 veces aquella dosis que se conoce como mortal.

Según comentó más adelante Manuel Moreno:

"…Si Moreno hubiese sabido que se le daba tal cantidad de esa sustancia, sin duda no la hubiese tomado pues a la vista del estrago que le causó y revelado el hecho, él mismo llegó a decir que su constitución no admitía sino una cuarta parte de gramo y que por tanto, se reportaba muerto. Aún quedó en duda si fue mayor la cantidad de aquella droga u otra sustancia corrosiva, la que le administró, no habiendo las circunstancias permitido la autopsia cadavérica. A ello siguió una terrible convulsión, que apenas le dio tiempo para despedirse de su patria, de su familia y de sus amigos."

Ambos testigos conjeturaron posteriormente que fue envenenado por el capitán del buque, y que la orden habría sido impartida por Saavedra.
Pero las fuentes historiográficas no confirman el hecho, y ni siquiera existe un móvil definido: para Saavedra, su adversario ya había sido derrotado, y no tenía antecedentes de hacer matar a sus enemigos. Por otro lado, Moreno no era un enemigo de los planes británicos en el Río de la Plata, por lo que tampoco resulta plausible la idea de haber sido asesinado por orden de la diplomacia inglesa.