Manuel Belgrano
Primeros Años
El Consulado
1810
Paraguay
Alto Perú
Lejos del Frente
Ejército del Norte
El ocaso
 
Su idea de desarrollo  
En Enero de 1794 se expidió por Real Cédula la erección del Consulado de Buenos Aires, siendo designado Secretario del mismo Manuel Belgrano, joven egresado del Colegio de San Carlos de Buenos Aires que continuó sus estudios en leyes en Salarnanca y en Madrid. Precursor de lo que hoy se conoce como ecopolítica, ecología agraria y agricultura sostenible, el Licenciado Don Manuel Belgrano, abogado de los Reales Consejos y Secretario por S M del Real Consulado de Buenos Aires, en su "Memoria" leída en la Sesión que celebró su Junta de Gobierno el 15 de Junio de 1795 encomendó:  
   
  Ley 4a. partida 2a. Tit. 20.:

Criar debe el Pueblo con muy gran femencia los frutos de la Tierra, labrandola, e enderecandola, para averlos de ella... E porende todos se deben

trabajar, que la tierra onde moran, sea bien labrada...

Ley 6a. íbid:

Ca por seso deben los omes conoscer la tierra, e

saber para que sera mas provechosa, e labrarla, e

deriscarla, por maestria; ca la non deben despreciar,

diciendo que non es buena, ca si lo non fuere

para una cosa, serlo para otra...

 
   
Los temas de fondo  
En los primeros años, Belgrano expone en un aspecto fundamentalmente teórico, las líneas generales de lo que debía ser una política económica, mostrándose ecléctico y poco crítico hacia la situación real del virreinato. No obstante, desde esos textos comienza a diferenciarse de los propósitos básicos del sistema colonial, referidos por entonces, al impulso del sistema de monocultivos en América. Así, Belgrano se opone al uso exclusivamente ganadero de la tierra. En forma recurrente se refiere al impulso de una agricultura planificada y con usos industriales, la protección de las manufacturas existentes y la propuesta tímida de algunas nuevas.
En las Memorias de 1795 es donde plantea la enseñanza sistemática para la agricultura. Belgrano plantea crear un fondo de ayuda a los labradores, señala cómo calcular la renta agraria, y en la Memoria de 1797 se muestra claramente proteccionista, tanto en la promoción como en la compra de determinados cultivos por el Estado. Refiriéndose a la agricultura, dice en 1795: "Ella ha de ser la que nos ha de proporcionar todas nuestras comodidades... haciendo igualmente la suya la Metrópoli, a quien en recompensa de la seguridad que nos franquea deberemos presentarle todas nuestras materias primas para que nos las dé manufacturadas y prontas a nuestro servicio. Constituyéndonos labradores y que la Península sea la industriosa". Esto no quita que se deban proteger los talleres existentes ni que se funde la Escuela de Dibujo con fines de desarrollo técnico. Las dos propuestas de emprendimiento industrial en las Memorias son la fabricación de cables y lonas a partir del cultivo de lino y cáñamo con el fin de impulsar la construcción naviera (1797) y el patrocinio a la idea de trasladar al Río de la Plata maestros curtidores extranjeros (1802).
Belgrano reconoce el enriquecimiento de su padre a través del monopolio, y que esto le permitió a él tener la mejor educación disponible. Manifiesta sorpresa al saber, a su regreso de España, del conservadurismo de los mayoristas monopolistas que lo rodeaban en el Consulado. Frente a éstos adopta una actitud más liberal, pero no es un librecambista ortodoxo. En la Memoria de 1795, al defender la libre exportación para una venta pronta y fácil, busca defender a los labradores de la voracidad de los monopolios privados. Se muestra proteccionista en las Memorias de 1795 y 1797, también al proponer la creación de la Escuela de Comercio y de una compañía de seguros, la atención al estado de muelles y caminos, o el envío por el gobierno de dos buques anuales que lleven a España el lino y el cáñamo, el trigo y la carne salada.