Manuel Belgrano
Primeros Años
El Consulado
1810
Paraguay
Alto Perú
Lejos del Frente
Ejército del Norte
El ocaso
 
Sucesos en la Banda Oriental y en Buenos Aires  
El gobernador Francisco Javier Elío, en Montevideo, se manifestó contrario a la Junta de Buenos Aires y su reconocimiento al Consejo de Regencia de España. España decidió nombrarlo virrey en reemplazo de Cisneros. Inmediatamente, Elío intimó a la Junta de Buenos Aires para que se lo reconozca de inmediato, lo que fue rechazado; acto seguido se iniciaron las hostilidades. En la Banda Oriental estallaron motines en las poblaciones de Maldonado y Mercedes y en la mayoría de los pueblos ribereños del río Uruguay en contra de Elío y en favor de la Junta de Buenos Aires. Con el fin de destituir al nuevo virrey, y unir a los caudillos de los motines y levantamientos bajo un solo comando y una sola orientación, la Junta de Buenos Aires designó a Belgrano como General en jefe del ejército que debía encarar la nueva empresa. Este ejército, y su comandante estaba en plena lucha en Paraguay en esa misma fecha, 7 de marzo de 1811.
El 9 de abril, Belgrano, proveniente del Paraguay con los restos de su ejército, se reunió con Rondeau, designado su segundo en el mando, que llegaba con refuerzos, resolviendo instalar su cuartel general en Mercedes, sobre el río Negro, en la Banda Oriental. Muy pronto consiguió Belgrano unificar a los caudillos orientales bajo su mando y organizar las fuerzas opositoras de Elío. Al mismo tiempo, planificó la estrategia del ataque a Montevideo distribuyendo las fuerzas para estrechar el cerco a esa ciudad.
Durante este período intensificó su correspondencia con Cabañas y Yegros en Paraguay, impulsando más el movimiento revolucionario que había dejado en gestación con su prédica y buscando evitar el envío de tropas de Velasco en apoyo a Elío. Por otra parte, mantuvo correspondencia con el general Diego de Souza, que desde Porto Alegre comandaba las fuerzas portuguesas desplegadas en la frontera. Elío deseaba que estas fuerzas intervinieran en su favor para salvar la cada vez más comprometida situación de Montevideo. La caída de Minas, Canelones y Maldonado, las victorias de San José y la capitulación de Collas hacían inminente la derrota de Elío. El general Souza propuso a Belgrano una conferencia que, aparentemente, podía tener por objeto una pausa en las operaciones militares y lograr un "status quo" en la situación política. Belgrano aceptó la celebración de la conferencia, sin comprometerse en nada y mucho menos en la intermediación ofrecida por Souza para un arreglo pacífico con los españoles. La correspondencia entre los dos generales estableció una relación cordial entre ellos, y las hábiles dilaciones de Belgrano en esas tratativas son una muestra más de su competencia diplomática al manejar tan delicadas instancias en medio de una campaña militar turbulenta y muy politizada también en lo interno.
En Buenos Aires se producían los sucesos que culminaron en el movimiento o revolución del 5 y 6 de abril de 1811, con la separación de a Peña, Vieytes, Azcuénaga y Larrea de la Junta, y se despojó a Belgrano de su mando de las tropas en la Banda Oriental y le arrebató su rango militar. Se le ordenó volver a Buenos Aires para someterlo a un proceso en el que tendría que responder por su actuación, tanto en la campaña al Paraguay como en la del Uruguay.