Manuel Belgrano
Primeros Años
El Consulado
1810
Paraguay
Alto Perú
Lejos del Frente
Ejército del Norte
El ocaso
 
Revolución Paraguaya  
Misiones al Paraguay  
Después del movimiento del 5 y el 6 de abril de 1811, y como consecuencia de la derrota de Tacuarí, Belgrano fue sometido a proceso por sus enemigos de Buenos Aires. El resultado del mismo fue ampliamente favorable a Belgrano, que salió con su honor intacto y el público reconocimiento por sus esfuerzos; su coraje en el combate, su justicia en la conducción y su habilidad, casi increíble, para transformar una derrota militar en un triunfo diplomático durante la negociación del armisticio y el retiro de los restos de sus fuerzas militares del territorio del Paraguay.
Durante aquellas semanas de conversaciones informales y amistosas con la oficialidad del ejército paraguayo que lo acompañó en su retirada, entre los que se encontraban nada menos que el jefe de las tropas paraguayas en acción, comandante Manuel Cabañas, el comandante Fulgencio Yegros y muchos otros, Belgrano explicó con claridad y convicción los motivos de la creación de la Junta de Buenos Aires. Así, se explayó sobre la verdadera situación de caos en la España invadida por Napoleón y la necesidad de una estrecha unión de todas las provincias del antiguo Virreinato del Río de la Plata para mantener, en nombre de Fernando VII, la integridad de la soberanía frente a las acechanzas de portugueses, franceses e ingleses y de los mismos españoles que, viviendo en América, habían cedido ante las ilegítimas juntas de Cádiz y Sevilla.
   
La Revolución en el Paraguay  
La prédica de Belgrano a los oficiales del ejército paraguayo durante la conferencia de Tacuarí y la consecuente retirada de las tropas de Buenos Aires sumada a la correspondencia mantenida posteriormente con aquellos, inclinó a los hombres de Asunción a favor de la revolución.
El temor de que el gobierno de Velasco, apoyado por el Cabildo de Asunción, llamara a los portugueses para fortalecer su gobierno frente a posibles nuevas acciones de Buenos Aires, impulsó a la conspiración que destituyó al gobierno. Al frente de los revolucionarios estaban Juan Pedro Caballero, el comandante Yegros y el general Cabañas, más el apoyo de Pedro Somellera, teniente letrado del gobernador. Velasco abandonó el cargo sin oponer resistencia.
   
La Junta de Gobierno de Paraguay  
Por iniciativa de Somellera, se estableció una junta de gobierno que tomó la forma de un Triunvirato. Estaba presidido por Caballero acompañado por Yegros y Rodríguez de Francia, este último por insistencia de Somellera, ya que él mismo no contaba con el apoyo ni con la simpatía de los conspiradores. No tardó mucho tiempo Rodríguez de Francia en mostrar su carácter y una mayor perspectiva respecto a las consecuencias de los acontecimientos, impidiendo la salida hacia Buenos Aires de un delegado que la junta había resuelto enviar y que tenía la misión de comunicar su apoyo a la Junta Gubernativa del virreinato y su soporte a su enfoque político.
   
Influencia de Belgrano en la Revolución Paraguaya  
La prédica de Belgrano fue brillante y exitosa en la formación de una opinión favorable a la posición de Buenos Aires. Esta influencia se manifestó tiempo después, cuando el 15 de mayo de 1811, en la ciudad de Asunción, se destituyó al gobernador Velasco y se estableció una Junta de Gobierno de tres miembros. Esta junta, influenciada por el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, comprende, al igual que el patriota uruguayo Artigas, la actitud porteña que comenzó a anteponer los intereses del control del comercio a los objetivos de la revolución colonial. Fruto de esta comprensión, la Junta paraguaya se ve obligada a practicar una política de aislamiento, separándose de Buenos Aires.